La gran follada de Irenita
Esa mañana, me sentÃa no se, pero muy inquieta, me puse mi ropa interior de costumbre, tanga y bra normales, ropa de vestir no muy gruesa, una falda de nylon-lana, una blusa blanca con poco escote y me dirigà a la guarderÃa a dejar a mi niño, tome un taxi y como no habÃa tráfico, rápidamente llegamos, le iba a decir al conductor que me esperase para llevarme a mi trabajo, pero como era muy temprano preferÃ, esperar e irme en el metro.
Después de encargar a mi niño en la guarderÃa un pensamiento cruzo por mi mente, será cierto lo que dicen que sucede en el metro, que las estrujan, que les meten mano, que…, en fin todas esas cosas, si creo que serÃa bueno sentir lo que dicen las chicas en la oficina, por lo que me dirigà y entre al tren subterráneo.
Ya viajaba en el metro, uso falda no muy corta al subir al tren este se encontraba lleno, para no sentir tanta molestia, me muevo hacia el centro del vagón, ahà se encuentra un señor de unos 45 años, yo no le conozco, pero me parece un caballero, giro y quedo de espaldas justo delante de él, en la siguiente estación sigue subiendo gente, me empujan y mis pompis se recargan en él, siento su verga como se para, comprimiéndose contra mis nalgas, me fascina su tamaño y empiezo a restregarme contra ella, él caballerosamente sostiene mis caderas, no se como le haces pero extrae su verga enhiesta y la resfrega contra mi panochita, mi tanga se interpone a sus propósitos, un nuevo remolino de personas distrae mi atención, pero rápidamente mis pensamientos regresan al contacto con ese extraño que se agasaja conmigo, me sorprende sentir su tibieza, ya que no se como extrajo su verga del pantalón y la cabeza de su verga se restriega contra mis labios vaginales, durante el trayecto de dos estaciones, me mete parte de su verga, yo viajo feliz como en un sueño, disfrutando de lo delicioso de la fricción de su verga con mis partes internas, de pronto lanza una bocanada de aire sobre mi cuello y siento como su semen inunda mi vagina, el tren se aproxima a mi parada, su verga se desliza hacia fuera de mi dejando un rastro de semen a su paso, se me acerca a mi oÃdo y dice: espero que hayas disfrutado de mi lechita…
Tengo que bajar llevando dentro de mi lo cálido de su semen y la verdad voy encantada, que hombre, que huevos, cogerme en el metro, la verdad ¡¡¡que rico!!!, bueno ahora se que son ciertas las historias de sexo entre desconocidos dentro del metro.
Llego al trabajo, siento que me escurrió semen del desconocido en mis muslos, por lo que entro al baño para lavarme los estragos de mi batalla sexual en el metro.
Me siento tremendamente caliente, lo sucedido en el metro me hace estremecer y un deseo de recibir semen en mi boca, me hubiese encantado mamársela ahà mismo para que se le quitará lo travieso, aún es temprano, parece que no han llegado ningún compañero, le hablo al vigilante y le pido un favor, que venga necesito su ayuda, sabes que, le digo, no piense mal de mi pero, estoy desesperada necesito hombre le digo al mismo tiempo que le sobo su verga tras su pantalón, él simplemente me sonrie y dice adelante reynita soy todo tuyo. Me arrodillo ante él, le desabrocho su pantalón y se los bajo, acaricio sobre sus chones su verga que ya se encuentra lista para su ataque, se los bajo y empiezo a besar con desesperación el objeto de mis amores, le abrazo por sus nalgas y lo jalo hacia mi para que su verga me entre completamente, hasta mi garganta, se la chupo con desesperación, es tan rica.
La chupo por toda su extensión, entreteniéndome con mis besos, en su cabezita, en su largo tronco, la base de este precioso mástil, sus huevos, tan peluditos me encantan y chupo sus pelitos, nuevamente se la succiona con todas mis fuerzas, quiero extraerle el néctar para las diosas, espera un poco reynita, dejame metertela un rato, me levanto y alzo mi falda y el me la introduce, que mojadita estas, preciosa, le sonrió (bueno es que estoy muy caliente y el recuerdo del metro, la inundada de semen en mi vagina y el estar mamándosela al vigilante que tiene cerca de 50 años, pues me tiene al borde de mi orgasmo), asà que le baño con mis jugos su verga que entra y sale rÃtmicamente de su guante.
Me vengo preciosa, me dejas bañarte tu interior. No espera papacito, ohh, ohh, dámela en mi boquita, siii, por favor necesito tu leche en mi boca, vamos, espera,… Me la extrae y me agacho a besársela a chupársela abrazándome fuertemente de sus nalgas, siento el primer disparo en mi garganta, lo jalo hacia mi para no dejar que me la saque y toda su leche me sea disparada en el interior de mi boca, asà continuo hasta dejársela completamente seca, sin semen, por lo menos, para ese dÃa. Nos acomodamos la ropa, le doy las gracias.
Gracias papacito, estuvo riquÃsimo tu semen, ahora tengo que trabajar, hasta luego. Pero.., ¿cuándo lo haremos otra vez? No sé papito, pero cualquier dÃa de éstos necesitare mas lechita y tú produces una muy deliciosa. Hasta luego.
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Abril 4th, 2007
Me encanta esos relatos, me exitan de lo lindo y me corro en todo momento